Adoro a los caballos.
Iconos de la libertad y de la pureza, pero también de la fuerza, constancia, abnegación. Amé especialmente los que en el curso de los años me han donado raras satisfacciones. Los recuerdo a todos; desde el primero, el manso Sonny Dee Bar, hasta Taris Catalyst, la revelación auténtica, la de la primera victoria; del campeón Geminy Little Shadow, que me llenó de gloria y de trofeos, al "sel francàise" Ivonne, que me desarzonó, hace no muchos años. A ellos y a los otros caballos que fueron parte de mi vida dedico esta última victoria, Horse's House. |